el techo de mi cuarto


Sinceridad

Bueno, hace muchos dias que no escribo. No, este no es ningun bolazo del tipo "abandono este blog..." para que me llenen de comentarios. La verdad es que estoy sufriendo un bloqueo que ya se esta pareciendo al embargo a Cuba.

Tengo un cuaderno lleno de proyectos como para pintar un año entero. Parece que mis manos se declararon en huelga. Una pila de libros que hace rato quiero leer o releer. Pero nada. Tenia la cabeza llena de ideas que ya olvidé. Gente a la que quiero llamar... eso si que no. Hace rato que no suena el teléfono. Hace rato que no salgo a la calle.

Todo esto es para decir que mas alla de definiciones medicas y toda esa basura, yo me propuse que el techo de mi cuarto no sea otra coleccion de notas suicidas. Aca digo lo que pienso y siento. Y en este momento no puedo pensar ni sentir nada.

No voy a hablar del futuro. Cuando se me ocurra postear algo que no requiera internación psiquiétrica vuelvo. Espero que sea pronto.

Y van a seguir soportándome en SUS blogs!

Cuando sea grande

Yo quiero ser la chica del shampoo Dove. Quiero tener una sonrisa gigante, vivir como una maravilla las cosas mas triviales o estúpidas y encontrar felicidad envasada. Quiero afirmar que mi vida cambió, mágicamente. Ser feliz. Y reir boludamente todo el tiempo.

Pero como, ¡no me vas a decir!... ¿EN SERIO QUE LES PAGAN?

Feliz aniversario

Hay sangre por todos lados. En las paredes. Forma una alfombra irregular en el piso. Y ahi estan mis pies. Me acerco al espejo, pero no puedo soportar esa imagen desteñida de mi. Todo es sangre.

La palabra justa

He aquí mi reflexión del día de hoy acerca de un maravilloso invento que si, increíblemente, pertenece a la raza humana: las puteadas. Son las únicas que están ahí, para recordar a las madres de quienes nos abandonan.

Hay clases de puteadores, están los estridentes al mejor estilo Enrique Pinti, los puteadores traicioneros que te dan por la espalda y unas tristes damas almorzadoras que muestran la hilacha rara vez. En 1777 la Inquisición prohí­be publicar "El Arte de putear" de Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780) No tiene nada que ver, pero como encontré el dato me voy a hacer la experta.

Y he aquí lo que quería decir: QUECARAJOTIENEESTEBLOGGERDEMIERDAQUEMETENGO (ahhhh) QUEPONERAPOSTEARPORTECRCERAVEZALGOQUEYAMEOLVIDE!!!

Por ultimo, un puteador que abarca varios idiomas: http://www.insultmonger.com/swearing/

Que lo disfruten!

Clase B

El guión se escribe sobre la marcha. Pocos nombres que se repiten una y otra vez. El presupuesto es bajo y los mismos decorados de cartón aparecen en cada escena.
Diálogos vacíos, lugares comunes, frases hechas. Y puteadas. Tiene que haber muchas puteadas. Vemos gestos rígidos, risas fingidas y abrazos helados. Personajes estereotipados. Un raro, o varios, o todos. Y una rubia tonta, porque todos sabemos que las rubias son tontas.
La música suena todo el tiempo para llenar el vací­o, hasta que nadie la escucha. No hay enseñanzas ni moralejas.
Y si, tengo una vida clase B. Al menos espero que parezca una de Corman.